
En Claroscuro llevamos más de tres décadas dedicándonos a capturar la esencia de los momentos, las ideas y las personas. Somos un estudio de fotografía y video con base en la Ciudad de México, pero nuestra mirada no tiene fronteras: estamos listos para trabajar en cualquier lugar del país donde haya una historia que merezca ser contada.
Este proyecto nació del ojo, la sensibilidad y la dedicación de nuestro fundador —mi padre— quien hoy, con la misma pasión del primer día, sigue activo en el estudio, acompañando cada paso con su experiencia y sabiduría. Hace cinco años tomé la dirección del negocio, dándole una nueva energía, sin perder de vista lo que siempre nos ha definido: la calidad, el compromiso y la cercanía con cada cliente.
En Claroscuro creemos que una buena imagen no solo se ve, se siente. Por eso nos involucramos a fondo en cada proyecto. Escuchamos, proponemos y nos adaptamos a las necesidades de cada cliente para lograr un resultado auténtico y memorable. Nos distingue nuestra capacidad de resolver cualquier requerimiento de manera eficiente, siempre con un trato directo, claro y humano.
Trabajamos en todo tipo de proyectos audiovisuales: desde eventos sociales como bodas y XV años, hasta producciones para restaurantes, marcas, colegios (como el Colegio del Tepeyac, donde actualmente tenemos una oficina), y también para empresas y particulares que buscan mostrar su esencia de forma profesional y creativa.
Somos meticulosos con los detalles y cuidadosos con los tiempos. Entregamos siempre en forma, respetando los acuerdos y con la convicción de que cada entrega es una oportunidad para seguir construyendo confianza.
Claroscuro no es solo un estudio: es una forma de mirar, de narrar, de acompañar. Es la suma de dos generaciones que creen que una imagen poderosa puede transformar una idea en un mensaje, un momento en un recuerdo, una emoción en algo eterno.